jueves, 27 de febrero de 2014

Construcción del clima

SOMOS INCAPACES DE PERCIBIR GRAN PARTE DE CUANTO CONFIGURA NUESTRA VIDA MENTAL

ADAM ALTER

Psicólogo; profesor auxiliar de mercadotecnia de la Escuela de Empresariales Stern; adscrito profesionalmente al Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York
 
2.         El clima y la temperatura ambiente

A nadie le sorprende que la soleada calidez del verano contribuya a hacer que la gente se sienta más feliz, pero lo cierto es que tanto las condiciones climáticas como la temperatura ambiente tienen otros efectos en nuestra vida mental —unos efectos realmente más inesperados—. Con el clima lluvioso tendemos más a la introspección y a mostrarnos reflexivos, circunstancia que a su vez contribuye a mejorar nuestra memoria (véase Joseph Forgas y otros, Journal of Experimental Social Psychology, 2009). En el estudio de Forgas se revelaba que la gente lograba recordar con mayor exactitud las características de una determinada tienda en los días de lluvia que en las jornadas soleadas. La bolsa tiende a subir en los días hermosos y bañados por el sol, mientras que los días fríos y pasados por agua fomentan la pereza y tienden a provocar breves bajadas de los valores bursátiles (véase por ejemplo, David A. Hirshleifer y Tyler Shumway, The Journal of Finance, 2001; junto con Edward Saunders, American Economic Review, 1993). Todavía más sorprendente resulta el hecho de que exista una relación entre los cambios de tiempo y los índices de suicidio, depresión, irritabilidad y diversos tipos de accidentes. Todo ello provocado, según se dice, como reacción a la ocurrencia de cambios en la situación eléctrica de la atmósfera (véase J. M. Charry y F. B. W. Hawkinshire, Journal of Personality and Social Psychology, 1981). La asociación entre las temperaturas cálidas y la amabilidad humana es algo más que una metáfora. Varios estudios recientes han mostrado que la gente tiende a juzgar que los desconocidos le resultan más agradables si se forma sus primeras impresiones en torno a una taza de café (véase por ejemplo, Lawrence E. Williams y John A. Bargh, Science, 2008). La metáfora que vincula la calidez con la amabilidad se hace incluso extensiva a la exclusión social, puesto que la gente siente frío, literalmente, cuando queda socialmente excluida.

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